
Supe que nuestros ojos son la parte más importante de nuestro cuerpo. Pude hablar con ellos y ver con claridad ya que dejan al descubierto el cerebro de la otra persona. Con ellos podemos interpretar la realidad y hacer frente al engaño. Con ellos podemos llorar de alegría o pena. Me gustaría saber por qué esa demostración tan evidente se cuela en nosotros en las despedidas o en los encuentros. Debería ser un acto voluntario llorar en silencio o reír en la intimidad. Cada día reflexiono si es lícito habitar en un mundo involuntario en cada acto. Tenemos lo que nos hacen creer. Lo que vemos es el reflejo. Poco a poco admití mi condición y hasta asimilé que éste jodido lugar intentaría hacerme cambiar de sueño. Descubrí además que jamás volvería a tener alma porque poseo dos enormes ojos. Porque nací con ellos.
Yo en una práctica de cámara. Madrid 2009. Foto tomada por Sara .
